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omo comentaba hace poco, la gente (el gobierno) cuando la situación se complica, se pone nerviosa y pierde el norte. Es la única explicación que encuentro al cúmulo de despropósitos que se suceden con vertiginosa proximidad últimamente. La segunda vez en menos de un mes (la anterior fue por el simpático recorte en ciencia) que españa (sí, yo ya lo escribo con minúscula) es noticia en Nature; por supuesto, por otro despropósito:

Dejando a un lado lo dudosamente adecuado de la táctica de "copiar lo de fuera", si al menos lo hicieran bien -es decir, captando la idea de que si a ellos les funciona es porque las cosas se hacen por algo y bien, no porque sean fórmulas mágicas- pues aún, aún; pero es que ni eso. Se saca de contexto, se atornilla a martillazos y ala, palante.
Esto es una pescadilla que se muerde la cola: la falta de cultura científica impide que se valore correctamente la ciencia, lo cual contribuye a creer en formulas mágicas (sean de “fuera” o de cosecha propia) y a consolidar la incompetencia que, a su vez, perpetúa la falta de cultura científica y tal.
Sólo espero que esto, al mismo tiempo que nos deja a la altura del betún como país, deje a los científicos españoles como héroes. Todo el mundo (exceptuando la clase política, que es incapaz de abandonar el balbuceo mental) debe tener ya claro que hacer ciencia en españa es como correr un maratón descalzo.
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Difunde por Internet este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, si quieres sumarte a él.
El Mundo Today (08-10-2009)
"Si es que ya está todo hecho. ¿Qué podrían hacer a estas alturas? ¿Inventar otra vez la vacuna de la varicela?”. Según la ministra, ya sabemos que la Tierra no es el centro del Universo, que venimos del mono “y que hay unas cosas que se llaman agujeros negros que no sirven para nada”, por lo que seguir invirtiendo en ciencia no parece adecuado: “¿Qué más queremos saber?"
((Leer más))
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Darwin completó la Revolución Científica. La ciencia, en el sentido moderno, nace en los siglos XVI y XVII con Copérnico, Galileo y Newton, que explicaron los fenómenos naturales por medio de leyes naturales que tienen validez en todas partes y que descartan las explicaciones sobrenaturales. Pero dejaron fuera la diversidad de los organismos y su pretendido diseño. Darwin completa esa revolución y, a partir de él, todos los fenómenos naturales quedan dentro de la ciencia, de las explicaciones científicas.
Francisco J. Ayala

Podemos situar el final de esa revolución -entendido como comienzo de un nuevo paradigma científico-social- cuando se puso a la venta "The Origin of species by means of natural selection, or the preservation of favoured races in the struggle for life", el 24 de Noviembre del año 1859, hace hoy 150 años. Felicitémonos todos los que somos capaces de percibir su importancia.
Ciencia española 2020 (o La ciencia en España no necesita tijeras)


Acaba de salir en nature un trabajo que estudia la evolución de una población de bacterias –concretamente la conocida Escherichia coli– durante 40000 generaciones a lo largo de 21 años. Tanto las conclusiones del trabajo, como su existencia o su propia naturaleza, me generan correspondientes reflexiones y llamadas de atención a diferentes colectivos.
A la atención de los filogenéticos: el estudio pone de manifiesto que la evolución genómica es muy variable, pudiendo pasar de ser constante durante un periodo de tiempo, a dispararse, como consecuencia de un aumento de la tasa de mutación, el número de cambios neutrales acumulados; sin embargo, la adición de mutaciones beneficiosas, es decir, adaptativas, se mantiene sorprendentemente constante a lo largo del tiempo. Por lo tanto, la relación entre evolución genómica y adaptativa es compleja y puede ser contraintuitiva, incluso en un ambiente constante (Barrick et al. in press). ¿Cómo afecta esto a la multitud de estudios filogenéticos –tan de moda hoy en día– usados para determinar el valor evolutivo de la divergencia de distintas poblaciones o especies o, incluso, decidir cuando dos poblaciones son o no la misma especie? Creo que se hacen ciertas asunciones sobre la relación entre evolución genómica y evolución adaptativa que podrían no cumplirse; al menos no en todos los casos.
- A la atención de los creacionistas: El estudio muestra de forma innegable y en tiempo real el hecho evolutivo, siendo otra evidencia más –pero esta vez de carácter experimental– a unir a la nunca suficiente, pero ya larga lista.
- A la atención del gobierno (con minúscula): Se trata de un estudio científico de 21 años. Insisto: ¡21 años! Por supuesto, no participa ninguna institución española, algo impensable en un trabajo de esta duración teniendo en cuenta la actual –y en general, tradicional– política científica española. Si acaso hubiese participado algún científico de origen español –que no es lo mismo que científico español– con seguridad no sería gracias al apoyo del gobierno español, si no al de otro país, como suele ser habitual. Y no estoy haciendo alusión sólo a la inversión económica o a la importancia que se le da realmente a la ciencia en España –puesta de manifiesto en la proposición de los últimos presupuestos del estado–, al margen de su fraudulento uso efectista en las campañas políticas, si no también a la dinámica de publicar más “cantidad que calidad” que impone la necesidad de competir, antes de estar demasiado lejos de la edad de máxima creatividad, por alguna de las pocas plazas que se convocan (en relación a la cantidad de potenciales científicos competentes de origen español) y que impide embarcarse en estudios largos o arriesgados. Por supuesto, nosotros producimos potenciales científicos, con el gasto en formación que ello implica, para luego no recoger la cosecha porque, ¿invertir en ciencia?, es más importante invertir
en… otras cosas. El hecho de que los países a los que se supone queremos asemejarnos (o que consideramos nuestros iguales) inviertan en ciencia mucho más que nosotros es porque son tontos: el futuro está en cambiar las aceras y en el turismo costero, lo sabe hasta el primo de Rajoy. De todas formas, otros (USA sobre todo) se encargan de aprovechar eso que nosotros despreciamos, como bien se deduce de la disparidad entre la aportación de los científicos de origen español y la posición de las universidades españolas en el ranking internacional.
J.E. Barrick, D.S. Yu, S.H. Yoon, H. Jeong, T.K. Oh, D. Schneider, R.E. Lenski & J.F. Kim. 2009. Genome evolution and adaptation in a long-term experiment with Escherichia coli. Nature, in press. (Abstract)

Por situarnos en contexto y tener una prespectiva del entorno (es fácil relacionar el nivel de vida de cada pais con su inversión en ciencia y pensar hasta qué punto uno depende de lo otro, qué tipo de país es España y, sobre todo, qué tipo de país creen nuestros gobernantes que somos o que vamos a ser), añado esta gráfica de "En Silicio":

Por último, Iñaki Gabilondo -hermano del actual ministro de educación, no lo olvidemos- ofrece su opinión al respecto, a mi parecer, acertada y brevemente:
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No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso.
La intuición humana, según a qué se aplique, puede dar resultados dispares. Parte de nuestra mente, de nuestro comportamiento, ha evolucionado para resolver determinado tipo de problemas en contextos muy concretos. En esos casos, la selección natural habrá optimizado su efectividad. Sin embargo, es un hecho comprobado que esos mismos mecanismos deductivos, aplicados en otros contextos, resultan por completo ineficaces y conducen a deducciones erróneas. Este suele ser el origen, por ejemplo, de supersticiones y religiones. En general, la intuición no suele funcionar en contextos racionales de lógica compleja. Uno y uno, no siempre son dos. En estos casos, lo único afectivo es aplicar el método científico.

No obstante, a veces, parece que la intuición ofrece atajos válidos para adelantarse a lo que posteriormente la ciencia confirma. Hace poco apuntaba que los actuales descubrimientos sobre el funcionamiento de la memoria parecen confirmar lo que Proust, que ni siquiera era científico, intuyó hace ya un siglo.
El pasado septiembre, científicos de la Universidad de Toronto publicaron un estudio que relacionaba la curiosidad con la inteligencia. Por lo visto, aunque no se puede afirmar todavía si una favorece la otra o, incluso, si afecta a cómo debemos entender la inteligencia, parece que sí que existe una correlación entre ambas. Al estimular o reducir la actividad de una determinada zona del hipotálamo relacionada con el aprendizaje y la memoria, además de afectar a éstos, también se influía en la curiosidad que mostraban los ratones objetos del estudio.
Cómo puede aplicarse este descubrimiento a la comprensión de la inteligencia humana todavía está por ver, pero, en cualquier caso, le otorga un nuevo valor a la, tal vez, intuitiva y falsamente modesta afirmación de Albert Einstein que encabeza este post y que figura -desde hace tiempo, que conste- en mi perfil.
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Fuentes: Researchers discover the first-ever link between intelligence and curiosity
Ver también: Neofronteras
Imagen de Michael Sullivan
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Cada conducta de uso de herramientas registrada en África se limita a ciertas poblaciones de chimpancés, pero tiene una distribución bastante continua dentro de esa área. Este es justamente el patrón esperado si la conducta se difunde culturalmente. Los mapas de uso y fabricación de herramientas estudiadas recientemente por J. Sabater Pi pueden colocarse, sin que llamen la atención, en cualquier capítulo sobre culturas primitivas en un libro de texto de antropología.
Edward O. Wilson (Sobre la Naturaleza Humana, 1983)
El profesor Jordi Sabater Pi murió el 5 de agosto de 2009. Por supuesto, la mayor parte de la gente, si sabía de su existencia, no era por su visión no antropocentrista (adelantada para su época y aún para nuestros días), ni sus aportaciones sobre la no exclusividad humana de la cultura, si no por haber encontrado a Copito de Nieve, un gorila albino.

Copito de Nieve era -también ha muerto- el único gorila albino conocido, un ejemplar único y llamativo, pero anecdótico en realidad, sin mayor interés científico que cualquiera de los múltiples ejemplares albinos que pueden encontrarse en muchas especies. Sin embargo, aunque todo el mundo conoce a Copito, pocos conocen la no exclusividad humana de las diferencias culturales entre poblaciones, ni que Sabater Pi contribuyó a saber que eso es así.
El propio profesor se quejaba de ello en una reciente entrevista:
-Estoy harto. Siempre contando lo mismo. Aquí miramos las cosas por lo exótico, y no por su valor.
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Imagen de elpaís.com

“No hay manera de describir el pasado sin mentir.
Nuestra memoria no sólo parece ficción.
Nuestra memoria es ficción.
E |
n una época en la que la gente no se interesa por la vida de otras personas, salvo si salen en las revistas o en la televisión (sin importar mucho la razón por la que lo hacen); en una época en la que la gente no tiene tiempo de leer y recurre a películas para hacer una suerte de “turismo literario”; tal vez, una película sobre la vida de Charles R. Darwin sea la única manera de que mucha gente conozca la historia.
Para aquellos que nunca hayan sentido interés por uno de los científicos más relevantes de la historia (o para aquellos que hayan sentido mucho interés), puede que les ilusione saber que pronto nos "enfrentaremos" o "disfrutaremos" con esto:
En principio, recomendable. Aparte de eso, me guardo mis reservas sobre la “interpretación” que hayan podido hacer. Que ya sabemos cómo se las gastan los del cine…

R |
ecientemente se ha puesto de manifiesto científicamente la no exclusividad humana en cuestiones de baile (1). Por lo visto, otras especies, concretamente loros y elefantes, coinciden con nosotros en el gusto por moverse rítmicamente al compás de la música. Según Adena Schachner y colaboradores, esta tendencia natural está relacionada con la capacidad mímica de estas especies (2). Es bien sabido que los loros tienen una desarrollada habilidad para las imitaciones, al igual que los elefantes (este último caso menos conocido hasta hace poco). Sin embargo, como predice la hipótesis de Schachner et al., otros animales, aunque “muy vocales” o de desarrollado “intelecto” (por ejemplo, monos) , no parecen tener ese mismo gusto por el baile.
Por supuesto, una cosa es tener gusto por bailar y otra gusto musical. La noticia ha tenido un relativo calado divulgativo (ver The Scientific American o The Economist), pero se ha convertido en principal protagonista a Snowball, una cacatúa que siente predilección por los “Back Street Boys”. En fin, es una cacatúa llamada “Boladenieve”, qué le vamos a hacer. No obstante, entre los psitácidos bailarines también los hay con buen gusto y una habilidad para el baile que para mí quisiera. Curioso y sugerente (a ojos humanos) comportamiento animal mezclado, pero sin remover, con "Shake a tail feather" (by The Blues Brothers); todo en el mismo video… Escuchen, vean y deléitense:
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(1) Patel AD, Iversen JR, Bregman MR,
(2) Schachner A, Brady TF, Pepperberg IM, Hauser MD. 2009. Spontaneous Motor Entrainment to Music in Multiple Vocal Mimicking Species. Current Biology 19 (10): 1-6.
Ver también: *Precursora de todo esto; Oh, for the love of science!; La Revolución naturalista
Respondiendo a la demanda, por parte de muchos, de ejemplos sobre evolución reciente (¿últimos miles de años?) en humanos, me he encontrado con lo siguiente:
E |
n humanos existe una variante genética (en un gen relacionado con la pigmentación de la piel y el pelo) que predispone a desarrollar melanomas [1, 2]. Para que se desarrolle el cáncer debe haber exposición al sol, por lo que será más o menos perjudicial dependiendo del grado de insolación de cada región. Tenemos, por tanto, un escenario donde la presión evolutiva varía dependiendo de la región, lo que debería provocar distintas trayectorias evolutivas.
Recientemente se ha descubierto [3] que, por un lado, la mutación triplica el riesgo de desarrollar un melanoma si se vive en España, mientras que en Islandia no tiene impacto; y por otro, que en España sólo el 4% de la población tiene esta variante genética, mientras en Islandia lo tiene el 26% (leído aquí).
La diferencia se explica porque esta mutación ha sido seleccionada más negativamente en el sur de Europa que en el norte .
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[1] Sulem et al. 2008. Two newly identified genetic determinants of pigmentation in Europeans. Nature Genetics 40: 835 – 837.
[2] Brown et al. 2008. Common sequence variants on 20q11.22 confer melanoma susceptibility. Nature Genetics 40: 838 – 840.
[3] Gudbjartsson et al. 2008. ASIP and TYR pigmentation variants associate with cutaneous melanoma and basal cell carcinoma. Nature Genetics 40: 886 – 891.
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ace hoy 200 años nació un hombre que, a pesar de una profunda impronta religiosa y haber medrado en una sociedad presumiblemente inmovilista, fue capaz de percatarse, hace aproximadamente 174 años, de que los seres vivos evolucionan debido a la ventaja en eficacia biológica que, en función del medio, proporcionan algunas diferencias heredables (a lo que denominó Selección Natural); que la mayor parte de sus características son adaptaciones al medio resultado de esa selección natural; y que todo ello implicaba que todas las especies (incluido el hombre) provenían de la evolución gradual a partir de ancestros, éstos de otros y así sucesivamente hasta llegar a un único ancestro común. Ni más, ni menos.
Esto último implicaba que no había ninguna razón para seguir creyendo en nuestro exclusivo estatus frente al resto de los seres vivos y encima desmentía, tanto nuestra divina y directa paternidad, como la divina autoría de todo lo vivo. Era comprensible y previsible que, cuando hace 150 años por fin publicó su Teoría, lo primero generase un instintivo rechazo por parte de aquella sociedad y, lo segundo, la condena por parte de una Iglesia que por primera vez veía como se ponía en duda los pilares de sus dogmas e incluso la “necesidad” de una divinidad para entender el mundo. De hecho, se especula con que los 24 años que Darwin retrasó la publicación de su Teoría y la mala salud que le acompañó hasta entonces podrían deberse, en parte, a las consecuencias que adivinaba.
Aún así, otra parte de la sociedad de la época, entendió y aceptó lo axiomático de la Teoría y la contundencia de las múltiples explicaciones con las que Darwin acompañó su presentación pública, con la publicación del pormenorizado “El Origen de las Especies”. Finalmente, otra parte lo aceptó, pero nunca logró entenderlo.
En cualquier caso, poco a poco la Teoría fue siendo aceptada por la comunidad científica de la época y la salud de Darwin mejoró sorprendentemente. Desde entonces, la totalidad de la comunidad científica la ha aceptado (salvo pintorescas excepciones) y ha seguido acumulando infinidad de pruebas o detallando los mecanismos que sostienen la evolución para convertir el hecho evolutivo en algo irrefutable y la Teoría de la Evolución por Selección Natural (rebautizada Teoría Sintética de la Evolución al añadirse los descubrimientos en genética) en algo más que demostrado.
Sin embargo, hoy en día, a pesar de la infinidad de evidencias acumuladas; de la democratización de la educación; de una mayor cultura, acceso a la información y especialización; de una sociedad supuestamente menos oscurantista, basada más que nunca en la ciencia y sus aplicaciones (la tecnología) e insisto, 150 años después, sigue habiendo una parte de la sociedad que ni acepta ni entiende el hecho evolutivo o la teoría que lo explica y otra parte que, aunque lo acepta, lo entiende mal.
Los primeros parece que están motivados por fundamentalismos religiosos y una ola de neo-oscurantismo, posiblemente consecuencias de un movimiento de reacción, de desesperada resistencia, frente al cambio espectacular al que el conocimiento y la comunicación abocan a la sociedad -por lo menos yo confío en que sea eso y no un regreso a atávicas costumbres-. Es evidente que el dogmatismo y el fundamentalismo religioso, sustentados por la fé irracional, son inmunes a argumentos racionales. Son inmunes, en definitiva, a la realidad -que es lo que retrata la ciencia en general y la Teoría evolutiva en este caso-, ya que precisamente se basan en crear su “irrealidad conveniente”. Pero los segundos, los que aceptan, pero no entienden cómo funciona la evolución, son los que realmente suponen un desafío y una responsabilidad para la sociedad del conocimiento o la "Tercera Cultura".
Es muy bonito recordar y festejar bicentenarios. Sin embargo, los aniversarios deberían servirnos, más que para vanagloriarnos de la grandeza de nuestros predecesores, para “pasar revista” e identificar dónde y cómo podemos contribuir a afianzar sus contribuciones. Creo, en base a múltiples conversaciones, a cómo están redactadas muchas noticias, a las opiniones que se leen, etc., que existe un claro, generalizado y vergonzoso déficit en cuanto a la correcta comprensión y asimilación popular del legado de Darwin y las posteriores contribuciones a la Teoría de la Evolución.
Sería una mejor celebración que todas las personas pudieran ser capaces de observar el mundo con la luz que proporciona la comprensión del mecanismo que hace evolucionar la vida, como Darwin hizo hace ya 174 años. De una vez.
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l señor PaleoFreak tiene su particular cruzada por la abolición del término “darwinismo”. Se alinea en parte con el reciente ensayo de Carl Safina, nada menos que en el New York Times. Estoy de acuerdo con sus razones (las de El PaleoFreak), sin embargo, discrepo con su conclusión. Es cierto que resulta extraño que en biología se siga usando ese término aparentemente reduccionista, cuando el estudio de la evolución ha incorporado avances desde su proposición oficial por Darwin hace 150 años. De hecho, con propiedad hay que hablar de “nueva síntesis”, “síntesis moderna” o “neodarwinismo”. ¿Por qué sigue sonando el término “darwinismo” entonces? ¿Se justifica?
En respuesta a la primera pregunta, vaya por delante que creo que se trata de una cuestión semántica y sociológica. Estoy seguro de que es un fenómeno complejo derivado de múltiples razones que intentaré enumerar:
- Por un lado puede ser una cuestión de estética: sencillamente suena mejor decir “darwinismo” y “darwinista” que “sintético-modernismo” y “sintético-moderno”. Es cierto que “neodarwinista” sería más correcto, pero supongo que el lenguaje coloquial siempre impone la simplificación y, lo cierto es que siendo rigurosos, el “neo” solo aporta matices (genéticos sobre todo) despreciables comparados con lo que tiene en común con el término original. (“Evolucionismo/ista”, que muchas veces se usan como sinónimos de darwinismo/ista, aluden al hecho evolutivo, no a la teoría que lo explica).
- La Teoría de la Evolución por Selección Natural surgió de golpe y asociada (justa o injustamente) a una sola persona, al contrario que en otras inflexiones científicas. Cuando digo que surgió de golpe, me refiero a que cuando se presentó en sociedad -y se hizo instantáneamente mediática- estaba ya asombrosamente pormenorizada (como explica John Hawks en su blog), hasta el punto de que, salvo en aquellos aspectos desconocidos para la época (genética básicamente), muchos de sus matices y predicciones no han sido más que documentados y comprobados desde entonces, puesto que ya estaban razonablemente propuestos y teorizados. Puede que ésta sea una de las razones por las que, también en el ámbito científico, haya recaído tanto peso sobre la figura de Darwin, asimilándose la totalidad de la Teoría a su nombre.
- Consecuencia de lo anterior y debido a la enorme convulsión social que generó en la época (y que continúa o resurge ahora), la figura de Darwin se mitificó socialmente como ninguna otra. Su teoría afectaba directa y contundentemente a la facilidad con la que la Iglesia había mantenido hasta entonces una irrealidad a conveniencia. Otras confrontaciones entre la realidad y el imaginario eclesiástico, como la Copernicana, probablemente no supusieron una “crisis social” tan importante, ni, por supuesto, suponían un varapalo tan amplio y grave a los dogmas religiosos. Además, al contrario que otras facetas de la realidad, es posible que ésta contradijese sesgos o tendencias innatas, como sugieren la dificultad con la que es entendida correctamente, algunos estudios (aunque no sean concluyentes) o la hipótesis de que la religión (y sus corolarios) es algo que, irónicamente, ha surgido por evolución.
Finalmente, hay que distinguir entre el uso “coloquial o social” del término y el uso “técnico” del mismo. Las razones expuestas no justifican el uso coloquial más allá de las razones históricas que lo sostienen: la semántica suele dictar sus propias reglas que no tienen por qué ser cuestionadas. Sin embargo, en círculos científicos -o al menos en el contexto de la Biología Evolutiva- el término tiene otras connotaciones que sí que podrían justificar y hacer necesario su uso, respondiendo a la segunda pregunta. Por lo menos últimamente.
Es verdad que las teorías científicas no suelen nominarse con el nombre de sus inductores o descubridores si no con nombres más descriptivos. Cito a Hawks:
Naming a modern science after a nineteenth-century geezer is probably not the best PR move. If a scientific idea is known mostly by the name of its founder, it is almost invariably wrong. Newtonism? Wrong. Lamarckism? Wrong.
Moreover, all the "right" ideas have impressive names. Do we talk about Boltzmannism? Heck no, it's thermodynamics. Wundtism? Nope -- that's experimental psychology. What about Einsteinism? Sorry, relativity.
Pero, como bien dice a continuación, ningún biólogo evolutivo suele referirse a su área de trabajo como darwinismo, si no como Biología Evolutiva (Evolutionary Biology) o, añado yo, Ecología Evolutiva (Evolutionary Ecology) e incluso Ecología del Comportamiento (Behavioral Ecology), sobrentendiéndose en este último caso el “evolutiva”.
Para el biólogo, darwinismo es un término innecesario en términos generales, sin embargo, cobra un nuevo significado puesto en contexto: la “bandera darwinista” resurge como necesidad definitoria en el contexto de la existencia de distintas escuelas -gradualistas, puntuacionistas, saltacionistas, adaptacionistas, neutralistas, mutacionistas, etc- (muchas ya refutadas; Moreno 2008), entre los biólogos que estudian el hecho evolutivo. Ser darwinista implica ser gradualista y adaptacionista frente a otras corrientes. Esta división dependiente del contexto explica que mediáticos evolucionistas como S. J. Gould hayan sido tachados tanto de darwinistas como de antidarwinistas: desde un punto de vista coloquial (que equipara darwinismo a evolucionismo) Gould es un obstinado darwinista; en círculos más especializados, Gould es un antidarwinista al defender junto a Eldredge tesis como el “equilibrio puntuado” (Eldredge & Gould 1972), contrarias al gradualismo darwinista, u oponerse junto con Lewontin, al adaptacionismo (Gould & Lewontin 1979).
Actualmente, el uso del término se hace más necesario que nunca como consecuencia de los profetas del inminente "nuevo paradigma" (Moreno 2008). Éstos minimizan la función de la Selección Natural como principal mecanismo generador de evolución y especiación frente a, por ejemplo, los fenómenos epigenéticos (Jablonka & Lamb 2005), la auto-organización (Kauffman 1993; Goodwin 1998), o incluso la simbiogénesis y la transferencia horizontal (Margulis & Sagan 2003). Así tenemos al darwinismo como contraposición a los recientes neo-lamarckismo, neo-vitalismo o la heterodoxia desbocada de Margulis, respectivamente.
Es en este contexto donde entiendo y veo justificado el uso y abuso del término “darwinismo”. El increíble desarrollo y detalle con los que Darwin presentó la Teoría a la comunidad científica también establece una diferencia con otros paradigmas científicos que ayuda a que se mantenga, después de tanto tiempo, su protagonismo nominal. En cuanto al uso coloquial del mismo, yo lo veo como un justo homenaje, no como la caricatura que pretenden los neo-creacionistas.
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Goodwin, B.C. 1998. Las manchas del leopardo. Tusquets, Barcelona.
Gould, S.J. & Lewontin, R. 1979. “The spandrels of San Marco and the Panglossian paradigm: A critique of the adaptationist programme. Proc. R. Soc. B 205: 581-598.
Jablonka, E. & Lamb, M.J. 2005. Epigenetic Inheritance and Evolution. The Lamarckian Dimension.
Kauffman, S.A. 1993. The Origins of Order.
Margulis, L. & Sagan, D. 2003. Captando genomas. Una teoría sobre el origen de las especies. Kairós, Barcelona.
Moreno, J. 2008. Los retos actuales del darwinismo ¿Una teoría en crisis? SESBE. Ed. Síntesis.
Safina, C. Darwinism Must Die So That Evolution May Live (Essay). The New York Times.
(El "equipo de darwinista" de la imagen puede adquirise aquí)


E
E |
mpezamos bien el recién estrenado 2009, año de Darwin. El primer acontecimiento científico relacionado con la evolución -con el hecho, no con la teoría al respecto- sirve de pretexto para darnos una muestra más de ese mal periodismo con que se suele tratar la ciencia y, de paso, sacar a colación la teoría de la evolución, pero induciendo al error.
El trato que se le suele dar a las noticias científicas, tanto por parte de los redactores como de los lectores, no tiene, irónicamente, “muy buena prensa”. Sin embargo, dado que éste es precisamente el año de Darwin, y que existe una ola de neo-oscurantismo creacionista que amenaza con invadir la península (sin despreciar a algunos pioneros
), era de recibo cierta consideración con el tema o, al menos, rigor.
Pero no. Vagando alegremente por Red me topo con que el religioso (¿quién ha dicho tendencioso?) ABC.es luce el siguiente titular:
La iguana rosada reescribe la teoría de la evolución
Esto es absolutamente falso: el artículo de la revista PNAS al que alude, trata la evolución de las especies de iguanas de las islas galápagos, no la teoría de la evolución en sí, a la cuál ni cuestiona, ¡ni mucho menos “reescribe”!, como directamente inventa el titular. No es que el titular induzca al error, es que directamente miente al lector. Curiosamente, el posterior texto de la noticia no muestra ningún atisbo de lo que reza tan pomposo titular.
Sigo mirando y encuentro en El PAÍS.com el siguiente titular:
Una nueva especie de reptil arroja pistas sobre la teoría de la evolución
Falso también: El artículo original “arroja pistas”, concreta y exclusivamente, sobre la evolución de las especies de iguanas de las islas Galápagos. La teoría de la evolución en sí no es discutida, ni aclarada con ninguna “pista” relevante o especial, como parece insinuar el titular. Se suele llamar “pistas” a aquellos indicios que conducen a averiguar algo desconocido y éste no es el caso de la teoría de la evolución.
En la misma noticia podemos leer:
Las iguanas rosadas (…) podrían tratarse del ejemplo más antiguo de diversificación de las especies, según sostienen los científicos de la Universidad Tor Vergata de Roma (…).
Según esto, la diversificación de las especies (¡de todas!) habría empezado hace 5 millones de años. Por supuesto, lo que muestra el trabajo es que las iguanas rosadas podrían ser el ejemplo más antiguo de diversificación en las islas Galápagos, ¡no de las especies en general! Esto es lo que realmente sostienen los autores del estudio y lo que puede leerse con claridad en el artículo original (o en su resumen).
Prosigo mi agitada navegación y en El economista.es encuentro que también insisten en la misma falacia:
Una iguana rosa que Darwin no vio ofrece una clave evolutiva
De nuevo lo mismo: Sí, ofrece una clave evolutiva, ¡pero para el estudio de la evolución de las especies de iguanas en las islas galápagos!, no una “clave evolutiva” general, como se deduce del titular. Y siguen:
Unas iguanas rosas que Charles Darwin no conoció durante su visita a las islas Galápagos podrían aportar pruebas de la divergencia de las especies mucho antes que los famosos pinzones del naturista inglés, informaron un grupo de científicos.
((Ignoraba que los pinzones de Darwin se usaban como una referencia temporal general en términos evolutivos. Pobres iguanas rosas, ahora ya nadie va a querer sus pruebas))
Al igual que en El País, se confunde “aportar pruebas de que la divergencia de las especies de iguanas terrestres fue anterior a la de los pinzones" con la divergencia de las especies en general. Bueno, digo que se confunden por no decir que no se han molestado en leerlo. Y siguen:
Estos animales parece que solo viven cerca de un volcán de unos 350.000 años de antigüedad, que implica que los reptiles que miden más de un metro y pesan 12 kilos debieron existir en otros puntos de las islas, indicó Gentile.
((¿Los que miden menos de un metro y pesan menos de 12 kilos sí que pudieron "existir " siempre en ese punto? ¿Tan pequeño era?))
No estaría de más aclarar que lo que “implica que los reptiles (…) debieron existir en otros puntos de las islas” es que aparecieron (como especie) antes de que la isla que ahora ocupan existiese. Por supuesto, que midan “más de un metro” o “pesen 12 kilos” no influye en absoluto, como puede hacer pensar la original redacción de la noticia.
Los tres periódicos me dejan la sensación, tal vez infundada, de que la insistente mención del hecho de que Darwin nunca vio estas iguanas, combinado con la insinuación de que aportan nuevas “pistas”, induce a pensar que a Darwin “se le escapó algo relevante" en cuanto a su teoría o al hecho evolutivo. Esto, ni es cierto, ni se puede deducir del artículo, ni es insinuado de ninguna forma por los autores, que mencionan el hecho de que Darwin nunca viera las iguanas rosas a modo de anecdótica introducción, irrelevante para las conclusiones de su trabajo.
((¡No vio una iguana rosa! ¿Cómo pudo pasar por alto 12 kilos de iguana rosa de más de un metro? ¡Rosa!, para más recochineo. ¿Acaso sería invisible, como el unicornio
de su mismo color?))
Por fin –y ya por último- encuentro que la noticia es tratada (en comparación) de forma exquisita en elmundo.es, tanto en extensión, como en rigurosidad… ¡hasta que llego a la última frase!, que en negrita dice:
Ha habido que esperar 180 años para tener otra prueba más [de la Teoría Evolutiva].
¿¡Qué!? Me temo que a los redactores de elmundo.es se les han pasado unas cuantas publicaciones científicas al respecto, en los últimos 180 años... Que alguien les avise de que también hay pruebas sobre la gravitación universal, que igual llevan 322 años esperando. Los pobres.
En fin, que parece que la rigurosidad no está de moda entre los periódicos de nuestro país; porque no quiero pensar que todos ellos estén “interpretando” deliberadamente la noticia. No creo que sea de ningún modo justificable la falta de rigor o la interpretación tendenciosa de noticias científicas. Pero, en tiempos en los que (de nuevo) los hechos científicos son puestos en duda por lobbys religiosos, creo que es exigible que un periódico asuma cierta responsabilidad en el compromiso de contribuir a paliar la generalizada falta de cultura científica o, al menos, de cuidarse de no inducir al error o a la mal interpretación, máxime si es una de las publicaciones seguidas por más gente en este país. Mayor número de lectores, además de más dinero e influencia, también incluye mayor responsabilidad.
O debería.
--------------------------Más información en: Not exactly rocket science (en inglés), BBCMundo.com, Resumen del artículo en PNAS (en inglés)
Más "información" (o algo) en: ABC.es, ELPAÍS.com, elEconomista.es, elmundo.es

Un hombre estrangula a su mujer, porque “llegaba demasiado tarde del trabajo los sábados”, en Caldas de Reis. Acto seguido se reconoce autor del asesinato y pasa a disposición policial. Hoy, el presunto homicida ya ha prestado declaración y aguarda a ser juzgado por homicidio.
H |
asta aquí, una lamentable noticia, pero nada más. Lo que me llama la atención son los titulares de las noticias de ayer al respecto: “Los vecinos de Portas (localidad del presunto homicida) se manifiestan en protesta (según algunas televisiones)/como muestra de repulsa (según otras) y leen un comunicado expresando su repulsa por el asesinato de su conciudadana”.
-Y yo me pregunto: ¿Se manifiestan para recabar qué? ¿Para protestar ante qué? ¿Acaso no va a ser juzgado el presunto homicida? ¿Acaso, si se le encuentra culpable, no va a ser condenado? ¿Insinúan que este tipo de asesinatos son responsabilidad del gobierno? ¿Se manifiestan en contra del asesino? Pero, ¿eso no lo hace ya el Estado mediante la legislación vigente y su aplicación? ¿O es que existe un apoyo social a este tipo de asesinatos (que nos ha pasado desapercibido a todos menos a ellos) ante el cual se manifiestan? Si se manifestasen en contra de un colectivo, reconocido o no, que apoyase tales asesinatos (como por ejemplo en el caso de las manifestaciones en contra de ETA) lo entendería, pero, que yo sepa, los “homicidas domésticos” lo hacen a título personal y ni están federados ni se reconocen como colectivo… Y si hay que “expresar públicamente” todas las cosas en las que todo el mundo coincide (¿Alguien no condena este asesinato?), entonces esto va a ser un sin vivir…
-Tengo la sensación de que se ha perdido el “significado” de las manifestaciones de antaño, y ahora la gente confunde “pesar” con “protesta pública” (o es que yo lo entiendo mal). Lo malo es que las manifestaciones cada vez son un acto menos impactante por frecuentes y “carentes de significado”. Estoy seguro de que la noticia de la manifestación de los vecinos no ha recalado en la mente de nadie. Antes las manifestaciones eran actos importantes, de gran calado social porque suponían una acción extrema, normalmente ante una situación de desequilibrio entre lo que la sociedad demandaba y lo que el estado, o un colectivo totalitario, imponían.
Según la U.E., "los adivinos tendrán que advertir de que su práctica no tiene una base científica".
¿Tendrían que obligar a -algunos- psicólogos a advertir que, aunque su práctica podría -debería- tener base científica, han decidido prescindir de ella?
"España es un país excesivamente politizado donde la gente no se ha percatado todavía de que la Ciencia y las teorías evolutivas se pueden rentabilizar y aplicar en la vida cotidiana."
Eduard Punset

Sunny, you smiled at me and really eased the pain
Oh, the dark days are gone and the bright days are here
My sunny one shines so sincere
Oh sunny one so true, I love you
Sunny, thank you for the sunshine boquet
Sunny, thank you for the love you've brought my way
You gave to me your all and all
Now I feel ten feet tall
Oh sunny one so true, I love you
Sunny, thank you for the truth you've let me see
Sunny, thank you for the facts from A to Z
My life was torn like wind-blown sand
Then a rock was formed when we held hands
Sunny one so true, I love you
Sunny, thank you for that smile upon your face
Sunny, thank you for that gleam that flows with grace
You're my spark of nature's fire
You're my sweet complete desire
Sunny one so true, I love you
Rite dos próprios defeitos.
E de quem acha defeitos em você.
Pensa assim: quem tem que carregar com a sua ignoracia,
todos os dias, inseparavelmente, é ele.
Pobre dele.
Por outra parte:






