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l señor PaleoFreak tiene su particular cruzada por la abolición del término “darwinismo”. Se alinea en parte con el reciente ensayo de Carl Safina, nada menos que en el New York Times. Estoy de acuerdo con sus razones (las de El PaleoFreak), sin embargo, discrepo con su conclusión. Es cierto que resulta extraño que en biología se siga usando ese término aparentemente reduccionista, cuando el estudio de la evolución ha incorporado avances desde su proposición oficial por Darwin hace 150 años. De hecho, con propiedad hay que hablar de “nueva síntesis”, “síntesis moderna” o “neodarwinismo”. ¿Por qué sigue sonando el término “darwinismo” entonces? ¿Se justifica?
En respuesta a la primera pregunta, vaya por delante que creo que se trata de una cuestión semántica y sociológica. Estoy seguro de que es un fenómeno complejo derivado de múltiples razones que intentaré enumerar:
- Por un lado puede ser una cuestión de estética: sencillamente suena mejor decir “darwinismo” y “darwinista” que “sintético-modernismo” y “sintético-moderno”. Es cierto que “neodarwinista” sería más correcto, pero supongo que el lenguaje coloquial siempre impone la simplificación y, lo cierto es que siendo rigurosos, el “neo” solo aporta matices (genéticos sobre todo) despreciables comparados con lo que tiene en común con el término original. (“Evolucionismo/ista”, que muchas veces se usan como sinónimos de darwinismo/ista, aluden al hecho evolutivo, no a la teoría que lo explica).
- La Teoría de la Evolución por Selección Natural surgió de golpe y asociada (justa o injustamente) a una sola persona, al contrario que en otras inflexiones científicas. Cuando digo que surgió de golpe, me refiero a que cuando se presentó en sociedad -y se hizo instantáneamente mediática- estaba ya asombrosamente pormenorizada (como explica John Hawks en su blog), hasta el punto de que, salvo en aquellos aspectos desconocidos para la época (genética básicamente), muchos de sus matices y predicciones no han sido más que documentados y comprobados desde entonces, puesto que ya estaban razonablemente propuestos y teorizados. Puede que ésta sea una de las razones por las que, también en el ámbito científico, haya recaído tanto peso sobre la figura de Darwin, asimilándose la totalidad de la Teoría a su nombre.
- Consecuencia de lo anterior y debido a la enorme convulsión social que generó en la época (y que continúa o resurge ahora), la figura de Darwin se mitificó socialmente como ninguna otra. Su teoría afectaba directa y contundentemente a la facilidad con la que la Iglesia había mantenido hasta entonces una irrealidad a conveniencia. Otras confrontaciones entre la realidad y el imaginario eclesiástico, como la Copernicana, probablemente no supusieron una “crisis social” tan importante, ni, por supuesto, suponían un varapalo tan amplio y grave a los dogmas religiosos. Además, al contrario que otras facetas de la realidad, es posible que ésta contradijese sesgos o tendencias innatas, como sugieren la dificultad con la que es entendida correctamente, algunos estudios (aunque no sean concluyentes) o la hipótesis de que la religión (y sus corolarios) es algo que, irónicamente, ha surgido por evolución.
Finalmente, hay que distinguir entre el uso “coloquial o social” del término y el uso “técnico” del mismo. Las razones expuestas no justifican el uso coloquial más allá de las razones históricas que lo sostienen: la semántica suele dictar sus propias reglas que no tienen por qué ser cuestionadas. Sin embargo, en círculos científicos -o al menos en el contexto de la Biología Evolutiva- el término tiene otras connotaciones que sí que podrían justificar y hacer necesario su uso, respondiendo a la segunda pregunta. Por lo menos últimamente.
Es verdad que las teorías científicas no suelen nominarse con el nombre de sus inductores o descubridores si no con nombres más descriptivos. Cito a Hawks:
Naming a modern science after a nineteenth-century geezer is probably not the best PR move. If a scientific idea is known mostly by the name of its founder, it is almost invariably wrong. Newtonism? Wrong. Lamarckism? Wrong.
Moreover, all the "right" ideas have impressive names. Do we talk about Boltzmannism? Heck no, it's thermodynamics. Wundtism? Nope -- that's experimental psychology. What about Einsteinism? Sorry, relativity.
Pero, como bien dice a continuación, ningún biólogo evolutivo suele referirse a su área de trabajo como darwinismo, si no como Biología Evolutiva (Evolutionary Biology) o, añado yo, Ecología Evolutiva (Evolutionary Ecology) e incluso Ecología del Comportamiento (Behavioral Ecology), sobrentendiéndose en este último caso el “evolutiva”.
Para el biólogo, darwinismo es un término innecesario en términos generales, sin embargo, cobra un nuevo significado puesto en contexto: la “bandera darwinista” resurge como necesidad definitoria en el contexto de la existencia de distintas escuelas -gradualistas, puntuacionistas, saltacionistas, adaptacionistas, neutralistas, mutacionistas, etc- (muchas ya refutadas; Moreno 2008), entre los biólogos que estudian el hecho evolutivo. Ser darwinista implica ser gradualista y adaptacionista frente a otras corrientes. Esta división dependiente del contexto explica que mediáticos evolucionistas como S. J. Gould hayan sido tachados tanto de darwinistas como de antidarwinistas: desde un punto de vista coloquial (que equipara darwinismo a evolucionismo) Gould es un obstinado darwinista; en círculos más especializados, Gould es un antidarwinista al defender junto a Eldredge tesis como el “equilibrio puntuado” (Eldredge & Gould 1972), contrarias al gradualismo darwinista, u oponerse junto con Lewontin, al adaptacionismo (Gould & Lewontin 1979).
Actualmente, el uso del término se hace más necesario que nunca como consecuencia de los profetas del inminente "nuevo paradigma" (Moreno 2008). Éstos minimizan la función de la Selección Natural como principal mecanismo generador de evolución y especiación frente a, por ejemplo, los fenómenos epigenéticos (Jablonka & Lamb 2005), la auto-organización (Kauffman 1993; Goodwin 1998), o incluso la simbiogénesis y la transferencia horizontal (Margulis & Sagan 2003). Así tenemos al darwinismo como contraposición a los recientes neo-lamarckismo, neo-vitalismo o la heterodoxia desbocada de Margulis, respectivamente.
Es en este contexto donde entiendo y veo justificado el uso y abuso del término “darwinismo”. El increíble desarrollo y detalle con los que Darwin presentó la Teoría a la comunidad científica también establece una diferencia con otros paradigmas científicos que ayuda a que se mantenga, después de tanto tiempo, su protagonismo nominal. En cuanto al uso coloquial del mismo, yo lo veo como un justo homenaje, no como la caricatura que pretenden los neo-creacionistas.
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Goodwin, B.C. 1998. Las manchas del leopardo. Tusquets, Barcelona.
Gould, S.J. & Lewontin, R. 1979. “The spandrels of San Marco and the Panglossian paradigm: A critique of the adaptationist programme. Proc. R. Soc. B 205: 581-598.
Jablonka, E. & Lamb, M.J. 2005. Epigenetic Inheritance and Evolution. The Lamarckian Dimension.
Kauffman, S.A. 1993. The Origins of Order.
Margulis, L. & Sagan, D. 2003. Captando genomas. Una teoría sobre el origen de las especies. Kairós, Barcelona.
Moreno, J. 2008. Los retos actuales del darwinismo ¿Una teoría en crisis? SESBE. Ed. Síntesis.
Safina, C. Darwinism Must Die So That Evolution May Live (Essay). The New York Times.
(El "equipo de darwinista" de la imagen puede adquirise aquí)





Comments
Saludos,
el PaleoFreak
Gracias. Sí, puede que tengas razón en cuanto al uso del término “darwinismo” (para referirse a la Teoría de la Evolución por SN) en contextos generales o coloquiales, es decir, con uso “divulgativo”. Pero, en ese mismo contexto, tal vez debería revisarse el uso del término “teoría”, cuyo significado coloquial también difiere del científico y que aplicado a la evolución resulta tan perjudicial –si no más- como argumentas que resulta “darwinismo”.
Por otro lado, en contextos divulgativos los (pocos) científicos que hablan de evolución ya no suelen usarlo, siendo los periodistas (ejem), “pensadores” o “divulgadores free-lance”, así como la gente que “oye sonar campanas” los que más abusan del término.
En cualquier caso, yo defiendo su uso en el contexto científico de la Biología Evolutiva.
Saludos